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Dolor al Correr

Dolor al correr: cuándo es normal y cuándo hay que consultar

Correr genera molestias. El problema es que la mayoría de los corredores no sabe distinguir la molestia que pasa sola de la que anuncia una lesión, y sigue corriendo hasta que ya no puede.

La diferencia entre molestia y señal de alarma

Probablemente pasa sola: aparece al inicio y se va al calentar, es difusa, es simétrica, cede en 48 horas.

Conviene consultar: empeora a medida que corres, se localiza en un punto preciso, es de un solo lado, te hace cambiar la forma de correr, aparece antes en cada salida, o duele también al caminar o en reposo.

Esa última —dolor en reposo— es la que más se ignora y la que menos conviene ignorar.

¿Los cuatro motivos más frecuentes?

Dolor en la cara externa de la rodilla. Suele ser síndrome de la cintilla iliotibial. Aparece a los mismos kilómetros cada vez, y empeora en bajada.

Dolor bajo la rótula. El clásico «dolor de rodilla del corredor». Molesta también al bajar escaleras o después de estar mucho rato sentado.

Dolor en el talón o la planta al levantarse. Compatible con fascitis plantar. La pista es el primer paso de la mañana.

Dolor lumbar al correr. Suele tener menos que ver con la espalda que con lo que pasa arriba y abajo: poca movilidad de cadera o de la columna dorsal, y la zona lumbar compensando.

¿Por qué el dolor rara vez está donde está el problema?

Correr es una cadena. Si la cadera no rota bien, la rodilla absorbe lo que la cadera no hizo. Si el tobillo está rígido, la carga sube. Si la columna dorsal no acompaña el giro, la lumbar compensa.

Por eso tratar solo donde duele funciona a medias: alivia, y la molestia vuelve a los pocos kilómetros. Evaluar la cadena completa es lo que cambia el resultado.

¿Qué puedes hacer ahora mismo?

  • Revisa tu progresión. Subir volumen o intensidad demasiado rápido explica una parte enorme de las lesiones de corredor.
  • Mira tus zapatillas. Un par muy gastado cambia cómo cae tu pie.
  • No corras con dolor que te hace cojear. Compensar es cómo una molestia se convierte en tres.
  • Descansar no es retroceder. Es parte del entrenamiento.

¿Cuándo pedir hora?

Si la molestia lleva más de dos semanas, si vuelve siempre al mismo punto, o si ya cambiaste tu forma de correr para evitarla, vale la pena evaluarla antes de que se instale.

Agenda tu hora — Girardi 1658, Barrio Italia, Ñuñoa.